sábado, 28 de agosto de 2010

ARTICULO SOBRE QUIRON

Escrito por: KIM ROGERS GALLAGHER - Traducción: Patricia Windsor Castignani



Durante noviembre de 1977, Charles Kowall encontró un cuerpo estelar totalmente nuevo en la órbita entre Saturno y Urano. Era chico para ser un planeta, y demasiado grande para ser un asteroide, mas o menos poseía 400 millas de diámetro, pero tenía una órbita de alrededor de 50,7 años.
Daba la impresión de que el universo había enviado a un nuevo hijo. Y a pesar de que no se sabía que clase de recién nacido era, por un breve y brillante momento los astrólogos y los astrónomos estuvieron del mismo lado como en los viejos tiempos. El nuevo hijo fue bautizado "Quirón" y cada uno de nosotros se preparó a descubrirlo de una manera muy particular.
Los astrónomos tomaron sus telescopios para estudiar la forma física de Quirón, para clasificarlo, de alguna manera. Lo que se convirtió en una tarea nada fácil, para los que recién comenzaban, ¿si se trataba de un planeta, porque nadie se había dado cuenta de su existencia antes?. En segundo lugar, ¿si era una especie de "planetoide" porque había pasado lo mismo?. Y si se trataba de un asteroide, ¿porque no estaba atravesando el camino entre Marte y Júpiter donde se encontraban los otros asteroides?, era como se pueden imaginar, un misterio.

martes, 17 de agosto de 2010

EL NACIMIENTO DE PERSEO

 

He acá un Mito interesante que nos habla de las tensiones naturales entre lo viejo y lo nuevo

 

EL MITO

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Acrisio, tenía una única hija llamada Dánae (su madre era Aganipe). Los años pasaron y al ver que su esposa no le daba más hijos decidió consultar al oráculo. Lo hizo y recibió esta respuesta: «No tendrás hijos varones y tu nieto te matará»
En ese entonces su hija era ya una hermosa joven a quien cortejaba su tío Preto. Acrisio regresó a su hogar decidido a impedir que se cumpliera ese pronóstico y para ello encerró a Dánae en un calabozo con puertas de bronce, guardada por perros salvajes.
Poco más tarde Zeus el libidinoso que ya le había hechado el ojo a la jovencita, se introdujo en el calabozo (y en la doncella) en forma de lluvia dorada. Meses más tarde Dánae dio a luz a un niño al que llamó Perseo.
Cuando Acrisio se enteró no quiso creer que el padre era Zeus y sospechó que su hermano Preto había renovado su intimidad con ella; pero, como no se atrevía a matar directamente a su propia hija, los encerró a ella y al pequeño en un arca de madera que arrojó al impredecible mar.
El arca viajó a la deriva hasta encallar en la isla de Sérifos, donde un pescador llamado Dictis le echó la red, la sacó a la costa, la abrió y encontró a Dánae y Perseo todavía vivos. Inmediatamente los llevó a casa de su hermano el rey Polidectes, quien de inmediato quedó prendado de la belleza de Dánae y con la intención de seducirla ofreció criar al niño.
Durante mucho tiempo Dánae esquivo las peticiones del rey negándose a casarse con él con una u otra excusa, más cuando el joven Perseo alcanzó la edad viril, la presión del rey era tanta que Perseo se vio obligado a defender a su madre.
Herido en su orgullo Polidectes fingiendo que iba a pedir la mano de Hipodamía, hija de Pélope, les rogó a sus amigos y a Perseo que contribuyera cada uno de ellos con un caballo a su regalo despedida.
El imprudente joven se disculpó diciendo que no tenía caballo alguno pero que estaba dispuesto a conseguirle un regalo, llegando incluso a ofrecerle al cabeza de Medusa. Oferta que por supuesto el rey aceptó de inmediato, seguro que ante tan imposible misión el joven perecería y el finalmente podría casarse con la bella Dánae.
De cómo Perseo logró vencer a la Medusa y de lo que entonces sucedió se los contaré otro día, lo que importa ahora en esta historia es que luego de mucho andar, combatir (con ayuda de dioses y criaturas mágicas como suele sucederle a los héroes y heroínas), Perseo regreso a Sérifos, destronó a Polidectes poniendo en su trono a Dictis (el pescador) y se hizo a la mar con rumbo a Argos, acompañado por su madre, su esposa y un grupo de cíclopes, decidido a vivir nuevas aventuras.
Acrisio, al enterarse de que se acercaba, huyó a la pelasga Larisa, pero sucedió que justo unos amigos invitaron a Perseo a ir allá para asistir a los juegos fúnebres que celebraba el rey Teutámides en honor de su difunto padre. Sin saber nada sobre su abuelo Perseo aceptó la invitación y nada más llegar decidió intervenir en la competencia quíntuple de destreza. Cuando se llegó al lanzamiento del disco, el suyo, desviado de su trayectoria por el viento y la voluntad de los dioses, fue a dar en el pie de Acrisio y le mató, y así se cumplió finalmente la profecía.
De lo que le sucedió después a Perseo también se habla en otra historia.


domingo, 15 de agosto de 2010

LA ENSEÑANZA DE LOS MITOS

DIFERENCIAS ENTRE EL MITO Y LEYENDAS

 

Establecer una demarcación fija entre Mitos y Leyendas es tarea compleja pues los límites son construcciones modernas impuestas a construcciones ancestrales.

Por ello de todas las categorizaciones que se han establecido rescato aquellas con las que coincido.

En esencia la diferencia se sustenta en que mientras El Mito refiere a la creación, es atemporal y no define un espacio terrestre sino uno celeste (o lo que es igual “universal y atemporal”), la leyenda refiere a hechos sucedidos en cierto tiempo y espacio.

Sintetizando podemos decir que:

La leyenda:

· Se relaciona con un lugar y una época determinados.

· Cuenta cómo se creo algo (generalmente una planta, un animal o una conducta social.) Es decir refieren al “origen” puntual de algún objeto, cosa, personaje o pueblo…

· Generalmente habla de Héroes o Heroínas, es decir de acciones humanas que promovieron el hecho.

El mito

· Alude a los orígenes, que están fuera del tiempo. Es decir refieren a un tiempo y un lugar extraordinarios, y a dioses y procesos sobrenaturales, por lo que en cierta medida son y han sido considerados usualmente como aspectos de la religión. Sin embargo, como su naturaleza es totalizadora, el mito también remite a muchos aspectos de la vida individual y cultural.

· Plantea arquetipos vivos. (Tal como el mito de la semilla que habla del ciclo estacional y el proceso constante de nacimiento y muerte)

· Generalmente habla de dioses. (Seres superiores, espacios distintos al terrestre…)

Por otra parte, como explica Mircea Eliade, el relato mítico posee una estructura circular que transcurre durante un tiempo extra-temporal y a-histórico en el cual los sucesos se repiten periódicamente simbolizando con frecuencia acontecimientos cíclicos observables en la naturaleza. Otras veces, el mito representa una explicación sobre el origen del mundo y es un sustento de la cosmovisión de una cultura.

El MITO es una narración que, desde un lenguaje simbólico, recupera los orígenes, el mundo en su inicial creación divina. Así, el mito alude generalmente al nacimiento del universo o al tema de cómo fueron creados los seres humanos y animales, o cómo se originaron las creencias, los ritos y las formas de vida de un pueblo. Para las culturas arcaicas, donde el mito emerge, éste siempre es vivido como verdadero. El mito es vera narratio, es decir: narración verdadera de lo real. Los mitos son relatos o tradiciones que intentan explicar el lugar del hombre en el universo. La naturaleza de la sociedad, la relación entre el individuo y el universo que percibe y el significado de los acontecimientos de la naturaleza.

Las leyendas son la memoria de los pueblos que aúnan hechos realmente históricos (contados desde el modo de percibirlos de un pueblo particular) y que en ocasiones se han ido modificando en el tiempo, y modos de narrar experiencias vividas por una cultura e incluso de explicar sus actitudes, costumbres, reglas.

Tanto al uno como al otro se lo puede leer (o considerar) como simple entretenimiento, anécdota, fantasía de pueblos primitivos, fantasías, etc etc…. O bien podemos sumergirnos en ellos y descubrir con asombro cuánto nos trasmiten, cuán vivos están y ¡que grandes maestros resultan!

Cada mito, cuento popular, leyenda, es una fuente inagotable de enseñanzas para quien se sumerge en ellos. ¡Los invito a sumergirse!