jueves, 18 de noviembre de 2010

Los arquetipos astrológicos

Autor: Alejandro Christian Luna

El hecho astrológico. De la física cuántica a la espiritualidad.

Trabajo expuesto en el 11º Encuentro entre astrólogos GeA 2007.

La palabra arquetipo proviene del griego arqué (ser el primero) y tipo (modelo). Es decir, modelo original y primario.

Para Platón la realidad estaba dividida en dos partes: el mundo de los sentidos, donde todo fluye y no puede haber coincidencia total de opiniones, ya que están basadas en conocimientos imperfectos; y el mundo de las ideas, sobre las que podemos llegar a conseguir conocimientos verdaderos e inmutables mediante la razón. Los arquetipos provienen de este mundo de las ideas, es indudable su procedencia platónica.

Los arquetipos son ideas primordiales comunes a toda la humanidad, que se expresan a través de imágenes arquetípicas. Son las formas sustanciales (ejemplares eternos y perfectos) de las cosas que existen de toda eternidad en el pensamiento colectivo.

El concepto de arquetipo fue introducido por el psicólogo suizo Carl Gustav Jung como término dentro del campo de lo psíquico. La existencia del arquetipo solo puede ser inferida, ya que es por definición inconsciente; pero las imágenes arquetípicas acceden a la consciencia y constituyen nuestro modo de percibir el arquetipo. Ellos entonces aparecen en forma de imágenes, no percibimos a los arquetipos en sí mismos, sino a sus manifestaciones simbólicas. Los arquetipos se manifiestan a través de nuestras proyecciones, lo que nos permite inferir su presencia. Las estructuras arquetípicas aparecen en el hombre a través de formas determinadas: en las mitologías, en las leyendas, en los sueños, en ciertos deseos colectivos. Los hombres compartimos una serie de experiencias que han quedado, por su naturaleza colectiva, incorporadas en la memoria de la humanidad como patrones de comprensión de la realidad. Estos patrones son energía inconsciente que aparece por ejemplo a través de los símbolos astrológicos. Los signos del Zodíaco serían doce imágenes arquetípicas, manifestaciones del inconsciente colectivo, que dan cuenta de la totalidad de la experiencia humana. Para entender como trabajan los símbolos arquetípicos es necesaria una clase especial de pensamiento: la actitud simbólica. Que una cosa sea o no un símbolo depende de la actitud de la conciencia que la examine.

Ken Wilber entiende a los arquetipos como emanaciones de un reino espiritual superior, existentes en el nivel de la intuición y la inspiración religiosa.

Este reino espiritual se caracteriza por las visiones de seres arquetípicos celestiales que encarnan cualidades que forman parte de nuestro ser más profundo. Meditando en estos seres evocamos esas mismas cualidades en nuestra propia conciencia.

Hay diferencias importantes en la manera en que Wilber y Jung conceptualizan el arquetipo. Jung los consideraba habitualmente como imágenes mitológicas arcaicas, formas colectivas transmitidas de generación en generación a través de los milenios que perviven en el inconciente colectivo de la humanidad. Los símbolos, los mitos, son expresiones del arquetipo.

Para Wilber (así como para Platón, los budistas y los hinduistas) los arquetipos son las primeras formas manifiestas que emergen del Espíritu Vacío en el curso de la creación del Universo. Su punto de vista es que la conciencia es arrastrada hacia los arquetipos por los arquetipos mismos.

La realidad psicosomática del universo, en sus formas materiales e inconcientes son reflejos o imágenes de los arquetipos espirituales a través de su reflejo anterior en el alma universal. De este modo los principios formadores del Alma o reflejos de ella del Espíritu, son entidades sabias, seres en potencia, in-espaciales y fecundos, que en el momento preciso se encarnan o materializan como imágenes cósmicas.

Marie Louis Von Franz afirma que los verdaderos símbolos no son una creación de la conciencia, son revelados por el inconciente y poseen, junto con las imágenes arquetípicas de los sueños y las imágenes de los grandes mitos y de las religiones "un poco de esa naturaleza nebulosa del saber absoluto, por cuanto siempre parecen contener más de lo que podemos asimilar a nuestra comprensión conciente... "

Los planetas y signos astrológicos serían patrones arquetípicos provenientes de una esfera superior, intuidos por el alma primero y reflexionados por la razón después.

martes, 16 de noviembre de 2010

PLANTAS CURATIVAS Y MEDICINA NATURAL

 

La ciencia moderna se está volcando hacia la investigación de plantas de uso milenario para desarrollar nuevas terapias. Se estima que unos 120 productos farmacéuticos derivan directamente de las plantas medicinales. La droga más vendida del mundo, la aspirina, es un derivado natural que se usaba desde 2500 años atrás.

Por Santiago Cortesi, médico

La medicina moderna se encuentra en un momento de especial interés respecto de los productos curativos que provee la naturaleza. La industria farmacéutica y sus investigadores han reconocido que la medicina basada en la utilización de productos naturales tenía cierta lógica, y que había evidencias suficientes que apoyaban el uso de estos productos. La investigación de los productos naturales esta en auge en la medicina occidental, aunque la medicina oriental ya los usa extensamente de ellos desde tiempos milenarios. La pregunta que uno se debería es: la medicina moderna empieza ahora a recurrir a productos usados milenariamente por la medicina oriental ¿cuál de la dos se encuentra más avanzada?

En el caso de las plantas curativas, hay mucho por descubrir, ya que nichos tales como el Amazonas, que poseen una biodiversidad de las más grandes del planeta, alojan fehacientemente plantas con principios curativos que podrían utilizarse para el tratamiento de enfermedades tales como el cáncer, productos estos que requieren ser investigados por el método científico, y no por el método antiguo de prueba y error que se ha utilizado milenariamente, exponiendo muchas veces a sujetos a un veneno en vez de una curación. El método científico utiliza ensayos clínicos para minimizar el riesgo para los seres humanos, y ya se lo esta utilizando con principios activos encontrados en la naturaleza.

El antiguo método de ensayo y error, que ha dado frutos inmensurables para la humanidad, ya no es necesario, porque la ciencia moderna ha desarrollado la metodología de los ensayos clínicos. En estos ensayos y errores se han descubierto tanto plantas y subproductos de las mismas de tipo curativo, así como venenos de los más poderosos que existen en la actualidad. El análisis bioquímico moderno ha podido precisar cuales eran los principios activos de muchas de estas plantas y utilizarlos en forma curativa o para aliviar síntomas.

 

EL EJEMPLO DE LA ASPIRINA

El principio activo de la aspirina, la droga más vendida en el mundo, es el ácido salicílico. La corteza del sauce blanco (Salix alba ) ya era utilizado en China hace más de 2500 años para rebajar la fiebre y eliminar el dolor. Hipócrates mencionó que este producto era efectivo para los mismos síntomas para lo que se lo usaba en China. En 1835 el químico alemán Karl Jakob Lowig descubría que otra planta producía los mismos resultados, la reina de los prados ( Spiraea ulmaria) , y contenía el mismo principio activo: el ácido salicílico. Pero no fue hasta 1893 que Felix Hoffman sintetizó el derivado de este principio para intentar aliviar los efectos secundarios que el ácido salicílico producía en el estómago de su padre que lo tomaba para aliviar su artritis. Con esto vemos un ejemplo en el cual, la droga más que en la actualidad es la más utilizada en el mundo, se usaba hace 2500 años en la medicina oriental, pero sólo desde 1893 se pudo usar en la medicina occidental.

La riqueza vegetal que se puede encontrar en nichos tales como los bosques tropicales, hace pensar la gran importancia que implica la investigación médica de estos recursos con fines terapéuticos. Además de la aspirina, otra serie de principios muy importantes fueron descubiertos investigando sobre el uso que las culturas tradicionales de diferentes continentes hacían desde tiempos remotos de ciertas plantas. Se estima que unos 120 productos farmacéuticos derivan directamente de las plantas medicinales. Se cree también que un 25 % de las medicinas actuales contienen algún principio que deriva o derivó en el pasado directamente de las plantas medicinales.

ALGUNOS EJEMPLOS DE PLANTAS DE USO MÉDICO

Para aprovecharnos de las plantas medicinales debemos ingerir sus principios activos, es decir aquellos componentes que tienen un poder curativo. Existen plantas medicinales que pueden tomarse directamente, consumiéndolas como un alimento más, y no precisan de ninguna preparación especial. Podríamos decir que se trata de alimentos con propiedades medicinales. Otras plantas son hierbas que pueden mezclarse con los alimentos, aportándoles su peculiar sabor y dándoles, al mismo tiempo, sus propiedades medicinales. Aparte de estos dos casos, la mayoría de las plantas medicinales deben someterse a un proceso que sea capaz de extraer los principios activos medicinales para que puedan ser absorbidas por nuestro organismo. Algunos ejemplos son los siguientes:

. ENERGIZANTES, ESTIMULANTES

Guaraná y té

Estas dos plantas deben sus propiedades estimulantes a la presencia de bases xánticas, especialmente de cafeína, que contienen en proporciones más elevadas que el café. Las perlas de guaraná y las infusiones de té favorecen la actividad muscular, atenúan el cansancio de los deportistas ya sea físico o psíquico y los estados asténicos que en determinados momentos también pueden afligirles.

. MEJORAR LA CONCENTRACIÓN MENTAL

Ginkgo o rusco y melisa

Para mejorar la capacidad de concentración, una condición indispensable para cualquier atleta, se pueden utilizar cualquiera de las dos primeras plantas, puesto que tanto el ginkgo como el rusco mejoran la circulación a nivel cerebral. Para obtener los mejores resultados hay que combinarlas con la melisa, la más equilibrada de los ansiolíticos naturales que a la dosis adecuada ayuda a recuperar la serenidad ya que controlando el nerviosismo se mejora también la concentración.

. GINSENG Y ELEUTEROCOCO

El ginseng y el eleuterococo son las dos únicas plantas que reciben la consideración de ergogénicas (ayudan a mejorar el rendimiento) y adaptógenas.

Específicamente el ginseng mejora la capacidad física y el eleuterococo la resistencia de los atletas. Su efecto adaptógeno permite también soportar mejor el estrés psicofísico que conlleva la competición, aumentando la capacidad de dirigir momentos particularmente cargados de tensión y ansiedad.

Además son también las únicas plantas que se les atribuye específicamente un efecto antiagujeta.

. AJO Allium sativum

Se emplea el bulbo. Contiene fructosanos con acción diurética. Es hipotensor por vasodilatación de los vasos periféricos, antiateromatoso, hipocolesteromiante, disminuye la agregación plaquetaria, bacteriostático, fungistático, antihelmíntico suave, expectorante, rubefaciente y vesicante en uso externo.

. CASCARA SAGRADA, Rhamnus purshiana

Contiene emodina, cuyo extracto líquido se utiliza como laxante y tónico intestinal;

. GINKGO, Ginkgo biloba

Sustrato para diversos principios activos, vasodilatador cerebral, antiagregante plaquetario y antioxidante, utilizado para promover la memoria y la atención en casos leves de deterioro cognitivo y demencia;

. MANZANILLA, Anthemis nobilis

Contiene azuleno, flavonoides y lactonas e importante concentración del aminoácido triptófano (precursor químico del neurotransmisor serotonina), de muy ligeros efectos sedantes;

. VALERIANA, Valeriana officinalis

De ella se obtiene el ácido isovaleriano, de efecto relajante y propiedades ansiolíticas e hipnóticas.

. AMAPOLA O ADORMIDERA, Papaver somniferum

De ella se extrae un látex seco: el opio, con sus alcaloides: la tebaína, el antihipertensivo papaverina, y los analgésicos narcóticos morfina y codeína.

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lunes, 15 de noviembre de 2010

A LOS CUATRO VIENTOS

Para Nas…

“Después de esto vi a cuatro ángeles en pie sobre los cuatro ángulos de la tierra, que detenían los cuatro vientos de la tierra, para que no soplase viento alguno sobre la tierra, ni sobre el mar, ni sobre ningún árbol….” (Apocalipsis 7:1-3).

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La frase A LOS CUATRO VIENTOS, viene de muy antiguo, del tiempo en que los mitos eran verdaderamente conocimiento vivo y por lo tanto los “vientos” eran deidades reales.

En la mitología griega se les llamaba: los Anemoi (en griego antiguo Άνεμοι, ‘vientos’) eran dioses del viento, que se correspondían con los puntos cardinales y que estaban relacionados con las distintas estaciones y estados meteorológicos. A veces eran representados como simples ráfagas de viento y otras se les personificaba como hombres alados, e incluso en ocasiones tomaban la forma de caballos encerrados en los establos de su señor y gobernante, Eolo, quién residía en isla de Eolia.

Según Hesíodo los vientos beneficiosos —Noto, Bóreas, Argestes y Céfiro— eran hijos de Euribia (hija del dios marino Ponto y de la diosa tierra Gea) y Crío, y los destructivos lo eran de Tifón[1]

Según otras versiones: La Aurora, Eos, se juntó con Astreo (otro hijo de Euribia y Crio) y se quedó embarazada de los poderosos vientos: el Céfiro, dios del oeste; el violento y frío Boreas, que es el viento del norte; y el húmedo y cálido Noto, el viento del sur. Además, también dio a luz al lucero Eósforo y, nada más ni nada menos, que a las brillantes estrellas. (Boreas fue la denominación para los vientos huracanados del Norte y Céfiro fue la cara amable de las suaves brisas del Sur).

Homero ya menciona a los cuatro vientos principales: Bóreas[2], el viento del norte que traía el frío aire invernal; Noto, el viento del sur que traía las tormentas de finales del verano y del otoño; Céfiro, el viento del oeste que traía las suaves brisas de la primavera y principios del verano; y Euro, el viento del este, que no estaba asociado con ninguna de las tres estaciones griegas y es el único de estos cuatro que no se menciona en la Teogonía de Hesíodo ni en los himnos órficos.

En la Odisea cuanta Homero que: Habiendo arribado Ulises y sus marineros a la isla Eólica, su dueño y señor, Eolo agasajó a todos y, tras varios días de celebraciones y festejos, decidió regalar a Ulises un valioso presente que pudiese facilitar su regreso hacia Penélope. Se trataba del Odre de los Vientos, y bien le advirtió que nunca lo abriese, pues se podían desencadenar violentas tempestades al dar salida a todos los vientos a la vez. Sólo en casos muy precisos y de manera muy cuidadosa podría luchar contra las calmas, pero siempre con mucho riesgo. Ulises y sus hombres se embarcaron de nuevo y pudo más la curiosidad que los consejos. En medio de la noche, la marinería, desoyendo las recomendaciones de Ulises, entreabrió la boca del Odre y, de repente, se desató tan feroz tormenta que puso en riesgo de zozobra a todos en su viaje de regreso a Itaca.

Los vientos principales tenían las siguientes cualidades:

* Bóreas o Aguilón, viento violento del norte, raptor de doncellas.

* Céfiro, viento del oeste, es el amable y perfumado; junto con su esposa Cloris, trae la primavera y su hijo es el Arco Iris. Juntos calman a Bóreas.

* Notos, viento del sur, es el indeciso.

* Euros, viento del este, el cruzado, el que guía los rayos del sol.

* Las brisas son hijas de Bóreas y las yeguas celestes.

En la mitología maya el dios del viento es llamado Huracán (Huracán significa "el de una sola pierna") Es dios del viento, la tormenta y el fuego. Fue también uno de los trece dioses creadores que ayudaron a construir la humanidad durante el tercer intento. Además provocó la Gran Inundación después que los primeros hombres enfurecieron a los dioses. Supuestamente vivió en las neblinas sobre las aguas torrenciales y repitió "tierra" hasta que la tierra emergió de los océanos.

También están los Bacahs, de origen Maya. Su función principal es sostener las esquinas del mundo, sus alientos crean los demás vientos y las estaciones. Dominan los cuatro puntos cardinales.

Para los nórdicos Njord es el dios del viento, creador (o padre) de la primera pareja de dioses Vanir Frey y Freja.

Fei Lin, era el dragón custodio de los vientos en China; llevaba los mensajes de los mortales a los espíritus de la naturaleza para traer las lluvias, pero también castigaba con sequías. Mientras que en Japón existen dos deidades, una perteneciente a las tierras altas y la otra es marina. Haga Ji, es el de los torbellinos y trombas marinas. Shina-Tsu-Kiko, dios principal de los vientos, que habita en las montañas y bendice los valles.

En Australia, entre sus aborígenes, al igual que en la Polinesia, existe el viento ciclónico conocido como Wandjina, que junto con Bara, viento del noroeste, trae las lluvias a las regiones secas del continente, además de los espíritus de los niños que nacerán. Entre ellos los buenos vientos, los astutos, son llamados Cuchi o Jan Jai, en el Mediterráneo se les dice Bienvenito, en Hawaii y Polinesia se les llama Kapiaula.

Ga-Oh, gigante creador de los vientos, que en su manifestación femenina trae la primavera y tiene como nombre "soplo de viento". Es propio de las culturas del centro y norte de América, como ejemplo los Iroqueses. En Sur América sobresale Waira, de la cultura Inca, propiamente de la Alta Bolivia (zona de los Andes centrales). Es un espíritu infantil que, en su buen y mal genio, ocasiona los fenómenos de la Niña y el Niño en el Pacifico.

En el simbolismo esotérico el número 4 está asociado al IOD HE VAU HE o Tetragramatón (El nombre de Dios, o de la creación) de la Kábala, el Cuaternario de los Alquimistas, Magos y Astrólogos.

Representa los cuatro elementos. Las cuatro estaciones. Es pues símbolo de FUNDAMENTO, o BASE. La Cruz y el cuadrado son sus símbolos asociados. Este es el número de máxima tensión ya que es el de la FORMA, la estabilidad y la solidez, que podemos traducirlo como lo concreto, la tierra, o lo Creado.

A este número entonces se le hacen muchas asociaciones pero lo que más viene al caso es su relación con lo que sostiene, preserva y construye. El 4 contiene fuerzas acumuladas y condensadas en un definido campo de acción y es por todo esto el número de la Totalidad que los seres humanos somos capaces de percibir y comprender.

En la remota antigüedad era importante que las VERDADES (también los ruegos) se proclamasen a los cuatro vientos para que estos las difundieran por todo el mundo y no quedase nadie sin enterarse. Luego la iglesia, como no podía ser menos, utilizó esta misma expresión en la Biblia (aunque ahora no recuerdo en que parte y no tengo tiempo para buscarlas). Con el tiempo la frase fue vulgarizándose y pasó a utilizarse más como expresión cotidiana en la que decimos por ejemplo desde la bronca: quiero cantarlo a los cuatro vientos. O Si seguís “desparramando” esto a los cuatro vientos vas a tener problemas…en fin usos y desusos de frases.

A LOS CUATRO VIENTOS implica pues que aquello que hacemos, decimos, pensamos, llamamos, llegará a la totalidad de los rincones de nuestro mundo, y a oídos de dioses y mortales.


[1] Euribia, divina entre diosas, parió en contacto amoroso con Crío (…) parió a los impetuosos vientos, el Bóreas de rápida marcha y el Noto, acostada amorosamente la diosa con el dios….

Son hijos de Tifón los recios vientos de húmedo sopío, menos Noto, Bóreas, Argesteo y Céfiro. Éstos descienden de los dioses y son de gran utilidad para los mortales…. (Hesíodo- Teogonía)

[2] Según Heródoto los atenienses una vez invocaron exitosamente a Bóreas para que destruyera la flota del rey Jerjes y en agradecimiento le construyeron un magnífico templo en las orillas del río Ilisos. También ayudó a los megalopolitanos contra los espartanos, por lo que los vencedores le ofrecían sacrificios anuales (Pausanias VIII).

EL TAROT DE MANTENGA

Algunas cartas de las Serie

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1. Misero I

La primera lámina del Tarot simboliza la parte inferior de la Creación, allí donde la luz del Creador a duras penas puede llegar. Se representa por medio de un mendigo, el Mísero, palabra proveniente de la latina miser, que signiFIca ‘desdichado, infeliz, miserable’. San Isidoro de Sevilla explica de la manera siguiente la idea antigua de la etimología de esta palabra: «Propiamente porque ha perdido (amiserit) toda la felicidad. Cicerón llama míseros a los muertos porque han perdido (amiserunt) la vida.»1 Siguiendo los conceptos renacentistas, el Mísero «es como un muerto» por estar alejado del manantial de la Vida; por ello es desdichado, pues no conoce la auténtica felicidad que proviene de los dioses.

En la lámina se observa a este hombre, vestido con andrajos, con un bastón sin pulir. Lo vemos entre las ruinas de un templo destruido, junto a un árbol seco y muerto, pues no recibe el viento vivificante de primavera, y con unos perros mordiéndole los pies, que son su fundamento. Es una imagen parecida a la carta del Loco perteneciente al Tarot de Marsella, de la cual E. d’Hooghvorst explica que, grabando esta lámina, «el imaginero ha querido significar el exilio del hombre en este mundo: creado para el Arte, la poesía, la profecía, hele aquí mudo, en silencio satánico. [...] El dibujo nos muestra claramente a un hombre en camino. Camina desde siempre. ¿Adónde va? A ninguna parte. Tal es su destino heredado de los sueños del vagabundeo, su único bagaje».2

Serie S: Los rangos y oficios del hombre

1. Etimologías (cit. en p. 42, n. 50), vol. I, p. 833: X, 173.

2. «Los Tarots» (cit. en p. 26, n. 26), p. 114.

 

2. EL SERVIDOR - Fameio II

La segunda lámina es la representación de un Servidor, en idioma original Fameio, del latín famulus, que significaba ‘servidor, doméstico’, de donde procede la palabra familia: ‘conjunto de personas que un señor sustenta dentro de su casa’.

En la imagen, el Servidor anda llevando una crátera en las manos, a la que mira FIjamente. Es lógico relacionar esta lámina con una carta del Tarot de Marsella, la Sota de Copas.1 La copa representa simbólicamente un recipiente que contiene alguna cosa, y esto nos remite a la copa medieval simbólicamente más importante, el santo Grial, recipiente donde se recogió la sangre de Cristo. Según J. E. Cirlot, «el Grial significa simultáneamente un vaso (grasale) y un libro (gradale)».2 El Servidor es quien lleva este precioso tesoro, ya sea la sangre de Jesucristo, que salva al hombre de la muerte, ya sea el libro en donde está escrita la Revelación de Dios. Pero aquello que lleva el Servidor de ningún modo le pertenece, quizás ni tan siquiera lo conoce, ya que sólo es un intermediario que lo transporta. El recipiente está cubierto, todavía no se deja ver aquello que contiene.

Serie S: Los rangos y oficios del hombre

1. Cf. S. R. Kaplan (cit. en p. 21, n. 17), p. 52.

2. Diccionario de símbolos, Barcelona, Labor, 1982, voz «Graal».

 

3. EL ARTESANO - Artixan III

El Artesano trabaja y da formas nobles a las materias brutas; su nombre proviene del vocablo latino ars, ‘conjunto de normas y reglas para hacer algo bien’. San Isidoro de Sevilla explica que «deriva del griego arete´-s, esto es, de lo que en latín decimos virtus».1 Virtus es a su vez un derivado de vir, ‘hombre’, pues éste es quien tiene la fuerza creadora capaz de dar forma a la materia.

Dentro de un edificio, el Artesano de la lámina trabaja sobre un pequeño yunque, teniendo sobre la mesa diversas herramientas; al fondo a la derecha, hay una forja con una visible llama de fuego. En el modelo iconográfico que Ripa propone para el arte debe haber un fuego, ya que «la ígnea llama aparece como principal instrumento de las cosas que al arte pertenecen, pues, consolidando o ablandando la materia, la hace apta para ser utilizada por el hombre en muchas de sus industriosas actividades».2 A los artesanos que trabajan con el fuego se les ha relacionado siempre con la Alquimia,3 y por ello los alquimistas son llamados «FIlósofos por el fuego».

Al otro lado de la forja, un personaje que parece su maestro supervisa el trabajo del Artesano con una extraña posición de manos. Desde la Antigüedad clásica los artesanos se agruparon en gremios; debían ayudarse y amarse todos como hermanos, y transmitirse los secretos del oficio, junto a secretos iniciáticos y FIlosóFIcos.

Serie S: Los rangos y oficios del hombre

1. Etimologías (cit. en p. 42, n. 50), vol. I, p. 277: I, 1, 2.

2. Iconología (cit. en p. 47, n. 58), vol. I, p. 116.

3. Cf. M. Eliade, Herreros y alquimistas, Madrid, Alianza Editorial, 1974.

 

4. EL MERCADER - Merchadante IIII

Mercader deriva del latín merx, ‘mercancía’, que en la lengua familiar se empleaba como ‘negocio, asunto, cosa’, incluso refiriéndose a personas; de la misma raíz proviene Mercurius, dios del comercio.1

El Mercader de esta sobria lámina, ataviado con la ropa de la burguesía Xoreciente de la época, lee atentamente una carta o una contrata, sujetándola con las dos manos, lo cual parece inducirnos a recuperar la relación etimológica entre Mercader y Mercurio. San Agustín, recogiendo la sabiduría clásica, escribe: «Se dice llamado Mercurio porque ‘corre en medio’ (medius currens), al igual que la palabra corre media entre los hombres. [...] De ahí le viene también el que presida las mercaderías, porque entre los que venden y los que compran media la palabra.»2

Ripa, explicando la imagen iconográfica del Comercio y trato de la vida humana como el intercambio de relaciones y palabras entre los hombres, enseña que el Gran Maestro y Señor del Mundo hizo muy sabiamente en no colmar ningún lugar de la tierra con todos los productos que existen, para que los unos precisen de los otros: «Esta necesidad provoca que cada nación tenga ocasión de tratar con las otras y ayudarse de ellas, de donde viene el intercambio que se produce con el comprar y el vender.»3 Es como el cielo y la tierra, que, desde la caída, no son completos y uno necesita del otro.

Serie S: Los rangos y oficios del hombre

1. Cf. A. Ernout et A. Meillet, Dictionnaire étymologique de la langue latine, París, Klincksieck, 1985, voz «Merx».

2. «La Ciudad de Dios», en Obras de san Agustín, Madrid, BAC, 1964,vol. XVI, p. 372.

3. Iconología (cit. en p. 47, n. 58), vol. I, p. 196.

 

5. EL GENTILHOMBRE - Zintilomo V

A finales del siglo xv, los gentilhombres eran nobles que servían o acompañaban al rey en sus diferentes actividades. La palabra proviene del latín gens, gentis, ‘raza, familia o tribu’.

En la lámina vemos a un Gentilhombre durante una cacería. El personaje principal practica el arte de la cetrería junto a un ayudante que lleva dos perros. La caza de volatería por medio de halcones amaestrados fue el deporte favorito de la nobleza feudal, pero además contiene una significativa lectura simbólica. Es un símbolo que provenía de los egipcios, pues para ellos el halcón era el jeroglífico del alma humana, lo cual recogieron los griegos; en griego halcón se dice hiéraks, que se relaciona directamente con hierós, ‘sagrado’. Según Horapolo del Nilo, único autor clásico que explica el significado de los antiguos jeroglíficos, «el halcón, por estar relacionado con el alma, no bebe agua, sino sangre, con lo que también se alimenta el alma [...] porque parece ser imagen del sol, mirando con vista penetrante hacia sus rayos a diferencia de todas las aves».1 Cuando el halcón tiene la cabeza cubierta con el capirote representa el alma (psykhe´-), prisionera en la oscuridad del cuerpo, pero cuando se le saca el capirote, el ave, es decir el alma, se dirige hacia el sol, que es el origen de las almas, y al que el halcón puede mirar fijamente sin cegarse.

Se conocen varios emblemas renacentistas en los que se ve un halcón con el capirote, cuyo lema reza: «Espero la luz después de las tinieblas», aludiendo al significado jeroglífico del arte de la cetrería, que el hábil grabador del Tarot ha escondido en esta lámina.

Serie S: Los rangos y oficios del hombre

1. Hieroglyphica, Madrid, Akal, 1991, pp. 83 y 87.

 

6. EL CABALLERO - Chavalier VI

Extraña representación de un caballero sin caballo, quizás para mostrar que lo importante del Caballero no es precisamente el hecho de ir a caballo. Covarrubias lo indica al explicar el sentido de la palabra: «El cavallero se llama en latín miles [...]. Esto trae origen del modo de elegir un cavallero, porque de mil soldados escogían uno [...]. De manera que no se dirá cavallero absolutamente el que anda a cavallo, sino por ser escogido para la orden de cavallería, que consta de hombres escogidos cada uno entre mil».1 El Caballero lo era en tanto pertenecía a una orden o escuela iniciática, y para ello debía ser investido en una ceremonia de carácter sagrado.

En el grabado vemos dos personajes: en primer término un Caballero con una espada corta y detrás suyo un servidor con una espada larga; esto hace referencia a la costumbre de los caballeros de finales de la Edad Media de llevar dos espadas, una grande para atacar, ceñida a la izquierda, y otra más corta, o bien un puñal llamado misericordia, ceñida a la derecha, que se utilizaba para herir a los jinetes caídos. Estas dos espadas representan el simbolismo doble propio de la espada, que es una arma de «doble filo», como dice R. Guénon: «La espada es un símbolo del Verbo o de la Palabra, con su doble poder creador y destructor.»2

La aventura del Caballero era propiamente una búsqueda, cuyo fin, como narra un ritual caballeresco, consistía en recorrer «el Oriente y el Occidente, el Septentrión y el Mediodía, en busca de la Palabra Perdida. A pesar de las tinieblas que nos envolvían y las dificultades que el error y la ignorancia han sembrado sobre nuestros pasos, creemos haberla encontrado».3

Serie S: Los rangos y oficios del hombre

1. Tesoro de la lengua castellana o española, Barcelona, Alta Fulla, 1987, voz «Cavallero».

2. Símbolos fundamentales de la ciencia sagrada, Buenos Aires, EUDEBA, 1969, p. 157.

3. Según P. Mariel, Rituels des sociétés secrètes, París, La Colombe, 1961, p. 109.

 

7. EL DUQUE - Doxe VII

A causa de la figura de esta lámina, algunos autores han pensado en un posible origen veneciano de estos grabados; pues, en efecto, el personaje va ataviado como los dux de Venecia. los dux eran en todo diferentes a los demás duques, ya que su dignidad era una imagen o representación de la soberanía que residía en toda la junta de senadores. los dux llevaban un gorro frigio, como los adeptos de mitra en la roma imperial; mitra representa el amor, y se le considera «príncipe de las generaciones y de la fecundidad, que perpetúa y renueva el mundo».1 por este motivo se ha atribuido un significado fálico a este gorro.

Duque proviene del latín dux, que significaba ‘conductor, guía’; era un término del antiguo lenguaje pastoril, atribuido a quien ‘conducía’ el rebaño.2 en la antigua roma, se utilizaba para designar a la persona que conducía el ejército con el estandarte. un detalle destaca de la figura, quizás ligado con el sentido etimológico: la posición de la mano siniestra que señala el centro de su cuerpo, mientras que, para que se pueda observar esta señal, con la diestra aparta su larga capa. así, el personaje parece ‘conducir’ hacia el interior de uno mismo, aplicando la máxima antigua «conócete a ti mismo».

Serie S: los rangos y oficios del hombre

1. J. F. M. Noël, Diccionario de mitología universal, Barcelona, Edicomunicación, 1991, voz «Mitra».

2. Cf. A. Ernout et A. Meillet (cit. en p. 56, n. 1), voz «Dux».

 

8. EL REY - Re VIII

El Rey, en latín rex, era quien dirigía él solo los asuntos del Estado. En la lámina aparece el Rey entronizado como las dos últimas Figuras de la serie, indicando dominio y potestad, y vestido como un general romano, coronado y mirando atentamente la vara o cetro de mando, pues con ella ‘rige’. Rex proviene de rego, ‘regir’, que significa propiamente ‘dirigir en línea recta’ y secundariamente ‘ejercer la dirección o el mando de algo’.1 A partir de esta etimología san Isidoro de Sevilla afirma: «No “rige” el que no “corrige”. El nombre de “rey” se posee cuando se obra “rectamente”, y se pierde cuando se obra mal. De aquí aquel proverbio que corría entre los antiguos: “Serás rey si obras con rectitud; si no obras así, no lo serás.”»2

La composición de la Figura se centra en el cetro que el Rey sostiene verticalmente con su diestra; ello es así porque el cetro es dado a aquel que ha «corregido» su naturaleza caída y tiene el dominio sobre la creación. Ripa define el modelo iconográfico del Dominio como un personaje que sostiene un cetro y escribe que «es clarísimo signo de Dominio, según resulta de numerosos autores, y en particular de Pitágoras, quien bajo Figuras míticas representa su Filosofía. Pues éste definió a Osiris como Rey y Señor».3

Osiris es la imagen simbólica del rey, porque por medio de su muerte y resurrección ha «corregido» la mala formación, eliminando lo que en él era heterogéneo. En Alquimia se llama rey al «oro de los Filósofos, [...] principio de Fijeza que anima el mercurio de los sabios y la materia de la piedra».4 Es una imagen del Rey que anima y domina el universo por medio del cetro, que es la medida perfecta de todas las cosas.

Serie S: Los rangos y oficios del hombre

1. Cf. A. Ernout et A. Meillet (cit. en p. 56, n. 1), voz «Rego».

2. Etimologías (cit. en p. 42, n. 50), vol. I, p. 765: IX, 3, 4.

3. Iconología (cit. en p. 47, n. 58), vol. I, p. 296.

4. A. J. Pernety, Diccionario mito-hermético, Barcelona, Indigo, 1993, voz «Rey».

 

9. EL EMPERADOR - Imperator VIIII

Emperador es una palabra proveniente del latín imperator, que a su vez está compuesta de in y paro, y que significa propiamente ‘tomar medidas, hacer preparativos para que una cosa se haga’; según ello, el sentido de ‘gobernar’ derivaría de la idea de ‘ordenar’.1 Por sus vestidos y atributos el Emperador de la lámina se relaciona con Júpiter, del cual ha dicho Agrippa: «Ciertamente, es el pensamiento de este mundo que, conteniéndose en sí mismo, lo produjo.»2 Los rasgos de ancianidad y su barba muestran la eternidad de este pensamiento.

Los atributos que identifican al personaje de la lámina son los que desde augusto usaban los romanos para significar al Emperador; éste iba cubierto con el manto púrpura de los generales victoriosos, se ceñía la corona de laurel, árbol atribuido a Júpiter, poseía el cetro corto del mismo dios y sostenía en su mano el globo que representaba el universo. En el grabado, el personaje lo mira fijamente como si lo fecundara con la mirada. La utilización de los atributos de Júpiter indica que el Emperador encarnaba el poder de dicho dios sobre la tierra. Tal aspecto es confirmado por el hecho de encontrarse detrás de una cortina, lo que le confiere un carácter sagrado, separado del mundo profano. Los pies cruzados, como en el Emperador del Tarot de Marsella, indican un gesto ritual que, como explica G. van Rijnberk, «significa la concentración volitiva necesaria para construir, consolidar y mantener lo que ha creado con su inteligencia».3

El águila situada en la parte inferior de la lámina es un símbolo de inmortalidad en la tradición occidental, ya que, según la leyenda, cuando está a punto de morir desciende volando hacia una fuente, en la que se sumerge tres veces para renovarse y volver a ser joven.

Serie S: Los rangos y oFIcios del hombre

1. Cf. A. Ernout et A. Meillet (cit. en p. 56, n. 1), voz «Impero».

2. La FIlosofía oculta (cit. en p. 34, n. 41), p. 262.

3. Le Tarot (cit. en p. 22, n. 21), p. 232.

 

10. EL PAPA - Papa X

La serie de los rangos y oficios del hombre acaba con la figura del sumo pontífice romano, sucesor de san Pedro. Es el vértice de todos los poderes y primera jerarquía, en tanto que jerarquía significa ‘gobierno sagrado’.

El Papa lleva la triple tiara sobre su cabeza, y los tres pisos de ésta evocan los tres mundos, el físico, el anímico y el espiritual, sobre los que el Papa ejerce su poder. El piso inferior, que representa el mundo material, es la herencia que el hombre recibe de sus padres; el segundo piso, que representa el mundo psíquico, son las influencias astrales que el hombre recibe al nacer, y finalmente el último piso, que representa el mundo espiritual, es la parte divina que está en el hombre. las vestiduras del papa son blancas, símbolo de la purificación de los tres reinos.

con su mano derecha sostiene dos llaves que significan la autoridad y la potestad espiritual que ostenta, como lo enseñó Jesucristo: «Yo te daré las llaves del reino de los cielos, y cuanto atares en la tierra será atado en los cielos, y cuanto desatares en la tierra será desatado en los cielos.»1 Se han relacionado estas dos llaves con las dos operaciones alquímicas fundamentales, el solve, la llave que desata, y el coagula, la llave que ata. Su mano izquierda se apoya sobre un libro cerrado, donde están escritos los misterios revelados que la Iglesia guarda y transmite.

Serie S: Los rangos y oficios del hombre

1. Mateo, XVI, 19.

 

11. CALÍOPE - Caliope XI

Calíope es una palabra griega y significa ‘que tiene una bella voz, que suena agradable’, de kalós, ‘bello’, y óps, ‘voz, palabra’. Todas las Musas participan de esta ‘bella voz’; por ello se consideraba a Calíope la primera de las nueve Musas y se le atribuía la sabiduría del conjunto de las Musas, de tal modo que nombrándola a ella se entendían comprendidas todas las demás. Cuando Hesíodo cita el nombre de las nueve Musas, termina por Calíope y dice de ella: «Ésta es la más señalada de todas. Ella es la que asiste a los venerables reyes. [...] A éstos les vierte sobre su lengua una dulce gota de miel y de sus bocas Xuyen meliXuas palabras.»1 El autor del Tarot representa la ‘bella voz’ por medio de un clarín, una voz metálica, un sonido vivo, capaz de resucitar a los muertos, como las trompetas del Apocalipsis.

Calíope es propiamente la Musa de la elocuencia y de la poesía heroica, pues, como escribió Virgilio, «Calíope confía a los libros los poemas heroicos».2 En algunas representaciones aparece sosteniendo con la diestra tres libros, la Odisea, la Ilíada y la Eneida, los grandes poemas heroicos de la tradición clásica. Homero escribió sobre Calíope: «La Musa inspiró al aedo que cantase las hazañas de héroes, de una acción cuya fama llegó por entonces al cielo anchuroso.»3

En la lámina, Calíope se encuentra en la ladera del monte Helicón, también llamado Parnaso, donde residían las Musas, y junto a la fuente de Hipocrene, cuyas aguas favorecen la inspiración de los poetas. Algunos poetas de la Antigüedad suponen que Calíope es la madre de Orfeo, el primero de los poetas y el profeta de los gentiles, que con su voz amansaba las Fieras.

Serie D: Apolo y las Musas

1. Teogonía, México, UNAM, 1986, p. 3: 79.

2. Según Ripa, Iconología (cit. en p. 47, n. 58), vol. II, p. 115.

3. Odisea, Madrid, Gredos, 1986, p. 209: VIII, 73.

 

12. URANIA -Urania XII

Urania es la Musa del cielo, ya que éste es el significado de su nombre, del griego Ouránios, ‘del cielo, celeste’ en su primer sentido; en el segundo significa ‘que eleva, que lanza hacia el cielo’. Este doble sentido etimológico es el que recoge ripa al definir a esta musa: «La Musa de la que tratamos es llamada Celeste por los Latinos, pues Urano es lo mismo que el Cielo. Y aún sostienen algunos que recibe este nombre porque eleva hasta el Cielo a los hombres más doctos.»2 Urania acompaña el alma del artista hacia su origen y así lo diviniza, llevándolo al apoteosis, en el sentido propio del término griego: apó y théo-sis, ‘acción de divinizar, deificación’.

El grabador de nuestro Tarot la representa sosteniendo con una mano el globo del mundo y con la otra un compás para medir. Dice sobre ella Virgilio en su opúsculo De Musis: «Urania examina los movimientos de los cielos y los astros.»3 También a esta Musa parece referirse el poeta latino cuando escribe: «Las dulces Musas me muestren las constelaciones y los cursos de los astros, los variados eclipses del Sol y los desfallecimientos de la Luna; cuál es la causa de los terremotos, qué fuerza hinche los abismos del mar...»4

Del movimiento de los cielos proviene el amor divino, por lo que la Musa Urania se identifica con la Venus celeste, la que da el amor puro; por ello escribe Platón: «Y es éste el Amor que es bello, el que es “celeste”, el que procede de la Musa Urania», y a continuación explica que se debe a este Amor de Urania «incluso la ordenación de las estaciones de los años».5

Serie D: Apolo y las Musas

1. Cf. A. Bailly, Dictionnaire grec-français, París, Hachette, 1963, voz «Ouránis».

2. Iconología (cit. en p. 47, n. 58), vol. II, p. 114.

3. Según Ripa, Iconología, ibid.

4. Geórgicas, Madrid, Gredos, 1990, p. 314: II, 475ss.

5. El banquete, Barcelona, Planeta, 1982, p. 24: 187d.

 

13. TERPSÍCORE - Tersicore XIII

Por su nombre se la identifica como la Musa de la danza, ya que sus atributos no se diferencian de los de sus hermanas. Terpsícore, Terpsikhóra, signiFIca ‘aquella que ama la danza’, término formado por el verbo térpo-, ‘amar, encontrar placer en’, y khorós, ‘coro de danza, personajes de la danza’. Sobre su cabeza se observan tres astros, pues éstos danzan por las regiones del universo, siguiendo la música de las Musas, y en especial de Terpsícore. Pitágoras enseñaba que al moverse los cuerpos celestes generaban unas voces que se correspondían en armónica concordancia, y que esta música celeste era la causa de que el mundo se sustentara, dándole peso, número y medida.

Se la representa llevando una cítara con la que marca los pasos de la danza, basándose en el opúsculo atribuido a Virgilio De Musis, pues éste dice: «Conmueve, gobierna, acrecienta las emociones con tu cítara.»1

Pasa a veces por ser la madre de las sirenas, que habría concebido del dios-río Aqueloo. Quizás por ello, en el fondo de la imagen del Tarot que la representa, se puede ver un río. De su unión con Apolo nació Lino, célebre poeta y músico tebano, a quien Virgilio llama «pastor de divino canto».2

Serie D: Apolo y las Musas

1. Según Ripa, Iconología (cit. en p. 47, n. 58), vol. II, p. 114.

2. Bucólicas, Madrid, Gredos, 1990, p. 199: VI, 67.

 

14. ERATO - Erato XIIII

Esta Musa recibe su nombre de la palabra griega éros, ‘amor’, como lo señala Ovidio: «Ahora, más que nunca, séme favorable, Erato, pues tú tienes el nombre del amor.»1 La presencia de esta Musa era invocada por los amantes, sobre todo en el mes de abril, mes que entre los romanos estaba consagrado muy particularmente al amor, y presidido por esta Musa tal como consigna Ovidio en otro lugar: «El mes citereo está concedido a ella, por llevar el nombre del amor tierno.»2 En este momento del año la vida se renueva sobre la tierra y, por un acto de amor, el espíritu fecundante del cielo hace crecer todas las semillas de la tierra.

Erato inspira los versos que nacen junto al deseo amoroso, por ello preside la poesía lírica y anacreóntica, aquella que, a imitación de Anacreonte, canta los placeres del amor y del vino con ligereza, donaire y gusto refinado. Este poeta escribía: «¿Que me estás enseñando Filosofías vanas y de los sabios necios sentencias y elegancias? Enséñame a que beba el licor de las parras, que es ciencia de provecho para el cuerpo y el alma; enséñame a que ría con Venus la dorada...»3

En la lámina del Tarot vemos a Erato bailando al son de una pandereta que marca el ritmo, tal como explica Virgilio, cuando escribe que Erato «danza con los pies, con el canto, con el rostro».4

Serie D: Apolo y las Musas

1. Iconología (cit. en p. 47, n. 58), vol. II, p. 113.

2. Fastos, Madrid, Gredos, 1988, p. 139: IV, 195.

3. Odas, XXXVI. Traducción de F. de Quevedo. Obras Completas, Madrid, Aguilar, 1964, vol. II, p. 314.

4. Según Ripa, Iconología (cit. en p. 47, n. 58), vol. II, p. 113.

 

15. POLIMNIA - Polimnia XV

Polimnia es un nombre de origen griego, Polýmnia, de cuya etimología se han hecho distintas interpretaciones. Según Ripa, quien cita a Hesíodo, el nombre de Polimnia «está compuesto de la palabra poly y la palabra mnia, que juntas significan abundante memoria»,1 y la considera por ello la Musa que preside la Retórica, pues recuerda todos los recursos de la lengua para persuadir.

Sin embargo, parece mucho más verosímil que esté compuesto de polýs, ‘mucho’, y hýmnos, ‘himno, canto de alabanza a Dios o a los dioses’, y así signiFIque ‘muchos himnos’; por ello Polimnia está considerada la Musa que inspira los cantos sagrados. La palabra hýmnos significa también ‘canto nupcial’;2 de aquí su relación con Himeneo, el dios que preside los cortejos nupciales, hijo de Dioniso y Afrodita. Basándose probablemente en esta etimología, Platón considera a Polimnia la madre del amor terrestre.3 De este amor dice Ficino: «Es aquella capacidad de engendrar que se atribuye al alma del mundo.»4 El alma del mundo se simboliza por medio de los siete tubos de un órgano, como el que lleva Polimnia en el grabado.

Serie D: Apolo y las Musas

1. Iconología (cit. en p. 47, n. 58), vol. II, p. 113.

2. Cf. P. Chantraine, Dictionnaire étymologique de la langue grecque, París, Klincksieck, 1984, voz «Hýmnos».

3. El banquete (cit. en p. 72, n. 5), 187d.

4. De Amore (cit. en p. 13, n. 3), p. 39.

 

16. TALÍA - Talia XVI

Talía es el nombre de una de la nueve Musas, que se relaciona con la raíz thállo-, que en griego quiere decir ‘Florecer, reverdecer, llenarse de hojas o frutos’; por ello en la lámina la vemos en un campo, con árboles frondosos, junto a un arroyo. Se atribuye a Talía un temperamento húmedo, por lo que su inclinación natural la hace lasciva y variable.

Se la considera la Musa que preside el arte de la comedia, como lo afirma Virgilio: «La cómica Talía se alegra con la lasciva charla.»1 Existe una relación misteriosa entre la risa, propia de la comedia, y el nombre de Talía, que, como hemos dicho, significa ‘reverdecer’. Sobre esta relación escribe E. d’Hooghvorst: «Esta Musa de la comedia representa los misterios bajo un aspecto que incita a la risa. El poeta [Virgilio] nos dice que no se sonrojó por habitar los bosques, lo cual es una alusión al aspecto grosero de la prima materia que, en efecto, se encuentra en los antros silvestres [...]. Talía era la Musa de la comedia ligada a los misterios de Baco.»2 Las Musas conducen a los hombres hacia los secretos iniciáticos; en el Himno órfico dedicado a ellas se dice: «Vosotras, que disteis a conocer a los mortales los misterios rituales, [...] venid, por favor, para vuestros iniciados, multicolores y castas, aportando una emulación gloriosa, deseada y por muchos celebrada.»3

Serie D: Apolo y las Musas

1. Según Ripa, Iconología (cit. en p. 47, n. 58), vol. II, p. 111.

2. «Chromis et Mnasylus in antro», en La Puerta. Tradición latina, Barcelona, Obelisco, 1995, p. 13.

3. Himnos órficos, Madrid, Gredos, 1987, p. 229: LXXVI, «A las Musas».

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lunes, 8 de noviembre de 2010

LOS ELEMENTOS EN EL ANÁLISIS

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El Elemento Fuego


El elemento fuego se refiere a la energía radiante universal. Energía excitable, entusiasta que a través de su luz aporta calor al mundo. Esta energía psíquica fluye espontáneamente de modo inspirado, automotivado. La experiencia está centrada en la identidad personal.
Las personas con los signos de fuego dominantes en sus mapas son tan autoconcentradas y habitualmente más bien impersonales. Se creen canales de "vida" y no pueden ocultar fácilmente su orgullo acerca de este hecho.
Los signos de fuego son ejemplo de espíritus elevados, gran fe en sí mismos, entusiasmo, fuerza sin fin y honradez directa. Necesitan mucha libertad a fin de expresarse naturalmente, y por lo común se aseguran ese espacio mediante
tenaz insistencia en su punto de vista.
Los signos de fuego pueden también dirigir su energía conscientemente (aunque no siempre con coherencia) mejor que otros signos. Su voluntad de ser y de expresarse libremente es más bien infantiloide en su simplicidad; cualidad que a veces parece cautivar a los demás, pero que en otras ocasiones parece ofensiva para los más cautos y sensibles.
Los defectos de los signos de fuego se manifiestan raras veces como resultado de malas intenciones, sino más a menudo simplemente a través de falta de control personal y sensibilidad hacia los demás. Aparecen más bien como tozudos, hasta abrumadores en ocasiones, abalanzándose sobre las cosas con tal apresuramiento que sin intención causan destrucción o hieren sentimientos de los demás.
Los signos de fuego tienden a ser impacientes con las personas más sensibles o amables, especialmente las que son dominantemente agua y tierra.
Los signos de fuego creen que el agua la extinguirá y la tierra la ahogará, y a menudo se resienten por ello de la pesadez y el emocionalismo de estos signos.
Los signos de aire, por el otro lado, apantallan las llamas del fuego suministrando nuevas ideas que la persona del signo de fuego pueda activar. Por esta razón al fuego generalmente se lo considera compatible con el aire, pero debe señalarse que los signos de fuego son con frecuencia demasiado ardientes e impacientes para que el delicado sistema nervioso de los signos de aire los tolere largo tiempo. De hecho, aunque los signos de fuego a menudo sean estimulados por los signos de aire, se cansan y aburren fácilmente con observaciones intelectuales que puedan representarse más bien rápidamente.
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El Elemento Aire


El elemento aire es la energía vital que se asoció con la respiración y con lo que los yoguis denominan "prana". El reino del aire es el mundo de las ideas arquetípicas detrás del velo del mundo físico, la energía cósmica concretada dentro de las pautas específicas del pensamiento. Se asocia con líneas geométricas de fuerza, que funcionan a través de la mente, la energía que modela las pautas de las cosas venideras.
Mientras los signos de fuego se interesan por querer que algo sea, los signos de aire enfocan su energía en ideas específicas que aún no se materializaron, y concentrándose en estas ideas aseguran que a su tiempo se materialicen. De allí que, aunque a los signos de aire a menudo se los acuse de soñadores sin practicidad, representan un papel en la concreción de la creación en el más amplio nivel social, pues sus ideas pueden a su tiempo entrar en contacto con las vidas de millones de personas. Marc E. Jones escribe que los signos de aire se ocupan de "la experiencia en su interés por las relaciones teóricas".
El énfasis sobre la teoría y sobre los conceptos de la vida por parte de las personas de signo de aire conduce a que encuentren el modo más compatible de expresión en el aire, en las palabras y el pensamiento abstracto. Los signos de aire tienen la aptitud de desapegarse de la experiencia inmediata de la vida diaria, permitiéndose así obtener objetividad, perspectiva y un enfoque racional de todo lo que hacen. Este desapego también les permite trabajar con eficacia con toda clase de personas, pues no creen necesario comprometerse mucho con las preocupaciones o emociones de las demás personas.
Los signos de aire son, de hecho, los más sociables de todos en el sentido de que pueden apreciar objetivamente los pensamientos de otras personas sin entrar a considerar si están de acuerdo con ellas.
Naturalmente, si los signos de aire se ocupan en demasía de sus ideales abstractos y teorías, pueden desequilibrarse mentalmente y entregarse a toda clase de excentricidad y fanatismo. A menudo carecen de emoción profunda y de aceptación de las limitaciones del cuerpos físico. Pueden sobrevalorar la competencia intelectual y rehusar enfrentar el hecho de que las ideas deben ser puestas a prueba para determinar si funcionan, antes de que pueda atribuírseles gran valor.
El pensamiento es una fuerza, tan, dominante en las vidas de los signos de aire que son mas fácilmente amenazados si se ignora sus opiniones o desacredita la calidad de su intelecto.
Y por supuesto, los signos de agua y tierra son los que más probablemente desvalorizan las ideas de los signos de aire, pues esas ideas por lo común no resisten la prueba de hondura emocional y practicidad sobre las que agua y tierra insisten. Por su parte, los signos de aire no quieren ser confinados por las limitaciones de la tierra, ni desean que su leve libertad se sature de sentimientos y reservas de los signos de
agua. Los signos de fuego, por el otro. lado, estimulan a los de aire hacia más libertad de expresión y dan a los de aire un sentido de confianza y fuerza que no pueden hallar en nadie más. Aunque los signos de aire admiran a los de fuego de muchos modos, insisten aún en su derecho a pensar las cosas antes de comprometerse, hábito que puede tornarse cada vez más fastidioso para los signos de fuego.

El Elemento Agua


Los que tienen el elemento agua fuertemente activado en sus mapas advierten desde el nacimiento que varios factores intangibles representan un papel mayor en la vida de la que comúnmente se cree. Los signos de agua están en contacto con sus sentimientos, armonizados con los matices y las sutilezas que muchos otros ni siquiera advierten. El elemento agua representa el reino de la emoción profunda y de las respuestas sentimentales, abarcando desde pasiones compulsivas hasta miedos abrumadores, y una aceptación y un amor omniabarcantes de la creación.
Puesto que los sentimientos, por su naturaleza misma, son parcialmente inconscientes, los signos de agua están simultáneamente al tanto del poder de la mente inconsciente y ellos mismos son inconscientes de mucho de lo que realmente los motiva. Cuando están armonizadas con las dimensiones más profundas de la vida con plena consciencia, son los signos más intuitivos y psíquicamente sensitivos. En ese caso, los signos de agua están en contacto con la unidad de toda la creación y son capaces de ayudar a los demás por medio de una sensibilidad empática hacia los sentimientos de los semejantes.
Sin embargo, cuando, no están plenamente al tanto de sus propios sentimientos, se encuentran acuciados por deseos compulsivos, miedos irracionales y gran super-sensibilidad ante la más leve amenaza.
Los signos de agua, como la naturaleza del agua misma, no tienen solidez o forma propia. Por ello son más felices cuando su fluidez se encauza y recibe forma de otro, particularmente de los signos de tierra que tienen la solidez en la que el agua puede confiar y apoyarse. Los signos de agua tienden a no gustar de los jactanciosos o de las personalidades fuertes, como los signos de aire y fuego Se sienten muy cómodos con quienes sean más bien reservados y reprimidos, lo cual les brinda una mayor sensación de protección v seguridad. Esta cualidad reservada de los signos de agua, de paso, es más bien engañosa; pues, aunque estén calmos por fuera, constantemente hay tormentas que se preparan en niveles más hondos y ocultas napas que pueden arrastrarlos hacia abajo. De hecho, los signos de agua pueden ser a veces sensacionalistas, pues inconscientemente cultivan tormentas y agitaciones emocionales si sus vidas se vuelven demasiado monótonas.
La sensibilidad de los signos de agua es tan grande y tan pronunciada su vulnerabilidad que, si las reacciones emocionales no se controlan y encauzan apropiadamente, eso puede llegar a un estado de inestabilidad emocional y una predisposición a ser demasiado fácilmente influidos por el más leve viento que sople. La sensibilidad de los signos de agua no debe considerarse debilidad sin embargo, pues el agua tiene gran fuerza v poder penetrante durante un largo período, especialmente cuando se encauza de modo concentrado. Un hermoso ejemplo de la potencia de este elemento lo expresa un erudito chino del siglo XI:
¨....de todos los elementos, el Sabio debe considerar al agua como su preceptor. El Agua cede pero lo vence todo. El Agua extingue al Fuego o, hallándose a punto de ser derrotada, huye como vapor y se reforma. El Agua lava a la Tierra blanda o, al enfrentar a las rocas, procura dar un giro. . . Satura la atmósfera para que el Viento muera. El Agua cede ante los obstáculos con engañosa humildad. pues ningún poder puede impedirle que siga el destino que se propuso hacia el mar. El Agua vence cediendo; nunca ataca, pero gana siempre la última batalla."  (de The Wheel of Life, pág. 78, de John Blofeld).
Por último, el elemento agua corresponde al proceso de ganar consciencia a través de una comprensión lenta pero segura de los más hondos anhelos del alma. Los signos de agua conocen instintivamente que deben protegerse de influencias externas a fin de asegurarse la calma interior necesaria para la reflexión profunda y la sutileza de la percepción. La comprensión de la naturaleza verdadera de sus emociones y anhelos es un proceso lento ya menudo doloroso, pero en la medida en que quieran enfrentar sus verdaderas motivaciones, tienen la seguridad de acrecentar el contento interior con el curso de los años.

 

El Elemento Tierra


Una armonización de este elemento indica que el individuo está en contacto con los sentidos físicos y la realidad de aquí y ahora del mundo material.
Los signos de tierra tienden a confiar más en sus sentidos y su razón práctica que en  las inspiraciones, consideraciones teóricas o intuiciones de los demás signos. Están armonizados con el mundo de las "formas¨ que los sentidos y la mente practica consideran como reales, y su comprensión innata de cómo el mundo material
funciona da a los signos de tierra más paciencia y autodisciplina que los demás signos. Raras veces hay que decirles cómo adecuarse al mundo de ganarse la vida, proveer a las necesidades básicas y persistir hasta alcanzar una meta. Todas estas.
cualidades le llegan naturalmente a los del elemento tierra.
Aunque el elemento tierra es uno de los elementos pasivos o receptivos, este elemento, como el agua, tienen fuerza
de resistencia y persistencia que permite que los signos de tierra siempre tengan cuidado de sí mismos.  Aunque no sean particularmente afirmativos se manifiestan cuando "lo de ellos" está en peligro o está amenazada su seguridad. y debido a su eficiencia, son aptos no sólo para manifestarse sino también para actuar de modos más bien concretos para asegurarse de que aquello por lo cual trabajaron no se los quiten.
El elemento tierra tiende a ser cauto, premeditado, más bien convencional, e insólitamente confiable. Por lo general, son recelosos o dubitativos respecto de personas más vivaces
Son mentalmente ágiles, y reaccionan ante los signos de aire con algún grado de reserva, aunque éstos algo los fascinen. No obstante, creen que los signos de aire se van por las nubes jugando infantilmente con esquemas que no son prácticos ni
funcionales. Creen que los signos de fuego quemarán la tierra, alborotando la vida con demasiada prisa y violencia Como para confiar en ellos. Los signos de agua, por el otro lado, comparten sus cualidades de adquisitividad, retentividad y autoprotectividad. Por ello la tierra cree que el agua la refrescará y le permitirá dar a luz más productividad aún
La armonización misma que a los signos de tierra les suministra su poder y sus aptitudes especiales puede ser también la fuente de sus máximos defectos. El comprometerse con el mundo práctico puede limitar a menudo su imaginación si confían demasiado en las cosas como son o parecen ser. Esto puede llevar a una perspectiva estrecha, a una afición a la rutina y al orden, ya una falta total de aptitud para ocuparse de los reinos abstractos y teóricos de la actividad.
Más que nada más, los signos de tierra necesitan franquearse a la realidad del mundo invisible y comprometerse en ideales específicos como guías de su actividad.

Extracto del libro Astrología, Psicología y los Cuatro elementos de Stephen Arroyo