miércoles, 23 de febrero de 2011

EL MONSTRUO DE TULANCINGO, LA QUIMERA Y LOS VOLADORES,...

 

UN TAROT MEXICANO DEL SIGLO XVI

Los naipes, un juego que estimula la relación social entre los jugadores, en especial los tahúres, fue utilizado desde los primeros encuentros entre los europeos y los americanos. El uso constante de este producto y lo perecedero del material han hecho que se conserven muy pocos impresos de este tipo. El archivo general de Indias de Sevilla custodia un juego de barajas que acompaña al contrato del segundo administrador del estanco de naipes en México, Alonso Martínez de Orteguilla y data de 1583.

El pliego al que nos referimos consta de dieciocho cartas, dispuestas de seis en seis con líneas divisorias  para poderse recortar. Las figuras están enmarcadas por un cuadro con  líneas inclinadas de izquierda a derecha que, seguramente, fueron concebidas de esa manera para unificar el diseño con el revés de la carta. El pliego completo mide 41 cm de ancho por 27.8 cm de largo, y cada naipe es de 6.8 cm por 9.2 cm. Como la mayoría de las estampas novo hispanas del siglo XVI, esta baraja fue realizada por procedimiento de la xilografía, además de su función lúdica, constituye, un excelente medio para la difusión de las ideas. El examen de su iconografía cobra singular interés por tratarse de la única baraja virreinal con temática americana que ha llegado a nuestros días.

En el reverso del pliego puede leerse lo siguiente: "Cada una de estas figuras es la espaldilla de cada baraja de naipes, por manera de que cada una de estas figuras se pone en la espaldilla de cada baraja de naipes". Esto ha hecho suponer a Maria Antonieta Colomar que el pliego que estudiamos corresponde al dorso de otros tres juegos de barajas que acompañan al mismo contrato de Martínez Orteguilla, los cuales tienen las figuras tradicionales de las cartas españolas. Sin embargo, resulta difícil pensar que el reverso de una baraja tenga diversos diseños en cada carta, ya que de esta manera el jugador podría identificar fácilmente los anversos. 

clip_image002   LAS DOS QUIMERASclip_image004

 

clip_image006 EL MONO  Y EL IBIS clip_image008

clip_image010 HÉRCULES Y LA CARIDAD clip_image012

LAS FIGURAS FEMENINAS

          Una mujer coloca un brida a un león localizado a su lado. Posiblemente, esta escena simbolice la alegoría de la fuerza sometida a la justicia. Según Giovanni Piero Valeriano, el león representaba la fuerza y la mujer la justicia.

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De acuerdo con la mitología griega, Europa era hija de Agenor, rey de Tiro. Zeus se enamoró de ella y, adoptando la apariencia de un toro, se acercó al lugar de la costa donde Europa jugaba con sus compañeras. Al contemplar a un toro tan bello, Europa le puso guirnaldas de flores en los cuerpos y se sentó sobre su lomo; inmediatamente Zeus huyó hacia el mar y se llevó a la muchacha hasta Creta donde, recuperando su aspecto normal, la hizo suya y le dio tres hijos. Debido a la leyenda anteriormente descrita, está carta podría simbolizar el impulso arrebatador y la apariencia falsa.

EL DIOS HERMES

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LA ICONOGRAFÍA AMERICANISTA

           Como puede verse, las figuras de tipo americano no siguen una secuencia de parejas tan marcadas como las figuras europeas. Posiblemente este pliego esté incompleto y los pares podrían completarse con las barajas extraviadas. Para la descripción de estas cartas hemos decidido ordenarlas de acuerdo a una temática coherente y asociarlas con personajes de un tarot tradicional, ya que las figuras presentan simbologías herméticas similares. No olvidemos que el tarot es una tradición viva; por tanto, más que una adherencia rígida a la convención, lo que se necesita es un interpretación imaginativa de sus normas.

DOS EMPERADORES MEXICAS EN 

clip_image020clip_image022 UNA BARAJA NOVO HISPANA

    MOCTEZUMA -         CUAUHTEMOC

 

EL MONSTRUO DE TULANCINGO

          Tolantzincal, un personaje deforme cuya existencia está documentada. Nació, según fray Juan de Torquemada, en San Lorenzo, provincia de Tulancingo, alrededor de 1573: de ahí su nombre. La baraja novo hispana presenta a un ser contrahecho, colocado de frente con las piernas abiertas medio flexionadas. Las facciones de su rostro están totalmente deformes, lleva la boca abierta y el cabello despeinado hacia arriba.

El grabador logró distinguir sus orejas, la nariz y los ojos sin cejas. Una doble vuelta de su cordón umbilical le aprieta el vientre y los enormes genitales, mientras que sus brazos semiflexionados se dirigen hacia arriba; la mano derecha esta abierta, mientras que la izquierda sostiene un disco, decorado por un semicírculo interior, con nueve círculos más pequeños; en la parte central ostenta una especie de estrella, dividida en dos por una franja vertical en cuyas secciones, superior e inferior, se localizan los tres picos. Probablemente se trata de un signo diabólico.

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  Sus piernas llevan una franja por debajo de las rodillas, como si el personaje estuviera desollado, ya que cambia el sombreado de las pantorrillas en contraste con el tono del resto de su cuerpo. Un grillete le aprisiona la pierna derecha y mantiene fijo al personaje una argolla colocada en el suelo. El códice Aubin representa a Tolantzincal de la misma manera que la baraja novohispana y cita a fray Juan de Torquemada, quien afirma que este personaje era hijo de una india, y lo describe "como un monstruo ferocísimo, cuya figura anduvo impresa, y fue llevada a España, y causaba a todos los que lo veían grande espanto, y temor". Tolantzincal, un ser deforme, nacido en las Indias hacia 1573, fue el modelo utilizado para circular en una carta de tarot novohispano diez años después de su nacimiento. Con él se quiso representar lo que la literatura emblemática europea nos cuenta de la perversidad o del vicio encarnados en un enano, cuya falta de proporciones corporales hace referencia a los vicios, pues son perversidades de la naturaleza. Cesare Ripa afirma: "...llamamos vicio en efecto a todo aquello que no se da en los cuerpos según su proporción, sirviendo dichas deformidades para simbolizar la naturaleza viciosa de las gentes".

Tolantzincal puede asociarse así al arcano quince del tarot, es decir, a la figura del diablo, ya que es una carta emblemática de las fuerzas de la naturaleza. El diablo, representante de un principio espiritual, penetra en la materia y trata de cubrirse en ella para materializarse; por ello es el impulso de los instintos y el deseo por las cosas físicas. El monstruo de Tolantzincal lleva un grillete en una de sus piernas, lo cual alude al hombre encadenado por la naturaleza que le impone una parte animal. Según la interpretación de Dicta Y. Francoise, la carta del diablo otorga el deseo de sobresalir y obtener la fama; es símbolo de la vitalidad y sexualidad exigente. Analógicamente, Tolantzincal está desollado, aspecto físico que tiene relación de Xipe-Totec, el dios de la renovación de la tierra, por tanto, signo de fertilidad.  La carta de Tolantzincal representa el esfuerzo de la materia, de la que el hombre es esclavo, por conseguir un éxito gracias a los consejos de la razón, o bien, los fines egoístas lo llevarán a la fatalidad.

 

JUEGOS, DANZAS Y RITOS DEL MÉXICO ANTIGUO

           Pasamos a la descripción de las barajas que representan algunos juegos, danzas y ritos que, por lo que vemos, son un fiel reflejo de las costumbres de los pueblos mesoamericanos. Los cuatro indígenas de las cartas presentan algo en común: la nariz perforada, que denota su origen huasteco. El juego de los "Voladores" , por su parte, tienen sus raíces en la costa del Golfo de México. Así mismo, la palabra Queztecal, inscrita en varias cartas, aunque mal transcrita, sitúa a los personajes dentro de la tribu cuexteca, cuya leyenda se expresa en un texto náhuatl del Códice Matritense de la Real Academia de la historia de Madrid. 

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EL INDÍGENA EN ESTADO DE TRANCE

          La carta no. 14 representa a un indígena ataviado con su maxtlatl o taparrabo cuyas untas caen una al frente y otra por detrás. Una manta que pasa por el hombro izquierdo y se ata al lado derecho de la cintura, le cubre media parte del torso. Lleva brazaletes en las pantorrillas y un collar en el cuello; su cabeza muestra dos enormes lazos con cascabeles, que nos recuerdan las cintas usadas por los bufones medievales. 

EL MÚSICO ASOCIADO A QUETZALCÓATL

clip_image028 La figura representa a un individuo ricamente ataviado para la fiesta de Quetzalcóatl; el robusto indígena lleva en la cabeza un gorro cónico con rayas negras y una franja de chalchihuites o piedras circulares.   Quetzalcóatl era uno de los personajes culturales más complejos del antiguo México. Puede considerarse como una divinidad creadora del mundo, cuyo sacrificio da origen a la vida humana. También es el patrono de las artes y la cultura. Otro de sus atributos es el del personaje civilizador, el rey y sacerdote de Tollantzinco dejando a Cuapalcalli (Huapalcalco)  misteriosamente para  fundar Tula donde predicó la paz y la fraternidad universal y durante su gobierno la guerra quedó olvidada. Su hermano Tezcatlipoca lo indujo a pecar, por lo que decidió desterrarse en señal de penitencia y hacer votos de introspección.       Algunos historiadores consideran que fueron varios los personajes que llevaron el nombre de Quetzalcóatl, los cuales eran hombres de vida mística, portadores de la fuerza del dios, y por ello estaban obligados a vivir ritualmente. Este personaje de calidad sobrehumana puede asociarse al ermitaño del tarot, ya que es la carta de los buscadores, de aquellos que inquieren en su propia verdad o el bien de la humanidad. Este arcano representa la voluntad y la inteligencia, es el superhombre, la creación, la evolución del hombre común que puede llegar a lo sobrenatural, tal como lo fue el hombre-dios Quetzalcóatl. El ermitaño ilumina el camino a los hombres con su lámpara, mientras que Quetzalcóatl guía con la música a quienes buscan la verdad. Ambos personajes simbolizan el recogimiento sobre sí mismo, la sabiduría y el ansia de conocimiento.

EL INDÍGENA MALABARISTA

          La carta 16 representa a un indígena recostado sobre un petate, vestido de pantalones cortos, lleva dos lazos con cascabeles en su cabeza, una argolla en el cuello, brazaletes y flores en las manos. Con sus piernas levantadas sostiene una vara con sus pies. 

     La escena representa el llamado "juego del palo", el cual, nos dice fray Jerónimo de Mendieta, era usado con poca frecuencia en algunas fiestas y al parecer tenía relación con la región de Huasteca, porque el traje o el vestido era usado en aquella zona. El origen huasteco del personaje de la carta novo hispana se denota también por la perforación de la nariz que, como hemos dicho, era una práctica común entre los habitantes de aquella zona. Fray Juan de Torquemada, por su parte,   se refiere a los malabaristas que ejercían este tipo de entretenimiento como los "jugadores de los pies" y los compara "como los hay de manos, y Bolteadores entre nosotros y los Castellanos...", y se admira al decir "...que es cosa muy de ver". El Códice Florentino, representa a un indígena en la misma posición que la baraja novohispana. clip_image030

clip_image032UN MACEHUAL LLEVA UN NOBLE A CUESTAS

          La carta no. 17 de la baraja novo hispana representa a un indígena noble ricamente ataviado conducido por un macehual o sirviente. Destaca el contraste de las vestiduras entre los dos personajes; el amo lleva un blusón moteado, como si fuera de piel de animal, brazaletes en su muñeca izquierda, orejeras, un collar en el pecho, su antebrazo derecho tiene una pulsera de la que caen cascabeles; lleva una especie de sonajas en sus manos, a manera de un ramillete de flores, utilizados comúnmente por los indígenas nobles, como puede verse en el retrato atribuido a Ixtilxóchitl, que se encuentra en la Biblioteca Nacional de Paris. 

Alrededor de la cabeza lleva una diadema de hojas, y de su espalda surge plumas de ave, como si semejaran alas. El macehual, por su parte, cubre su cuerpo con una túnica sencilla, está descalzo. Lleva a cuestas el indio noble envuelto en un Mecapalli, una especie de telilla que cubre la cadera del amo y se anuda por la frente del siervo.

EL MESTIZAJE DE DOS FESTIVIDADES: "LOS VOLADORES Y LOS TOROS"

La figura 18 representa un contexto híbrido de dos culturas: "los voladores" de los ritos indígenas, representados en la parte superior del naipe y la fiesta española de los toros que se les une en la parte inferior. El primero de ellos, consistía, según fray Juan de Torquemada, en traer un árbol grande y grueso a los que los indios le cortaban las hojas y lo dejaban liso. En la parte superior ponían una especie de mortero, de la cual pendía un "cuadro de madera a manera de bastidor de un lienzo" atado de las cuatro esquinas con sogas. Entre el mortero, y el cuadro fijaban otras cuerdas muy largas por lo que se colgaban cuatro individuos vestidos adecuadamente de figuras diversas con alas, bien de aves o de glifos con el objeto de simular el vuelo natural de un pájaro. 

   Fray Gerónimo de Mendieta, por su parte, cuenta que los personajes disfrazados "...volaban de lo alto de él -del palo- dejándose venir por unas cuerdas que en la punta del palo están arrolladas deslizándose poco a poco...". Además de los voladores, subían a la cima del tronco otros ocho o diez individuos ricamente ataviados para tocar instrumentos musicales; aunque en el caso de la baraja novo hispana, solamente observamos a tres de ellos. Gracias a estos músicos, los voladores podían hacer su actuación al son de la música.

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LA TOTALIDAD DE LA BARAJA

          Por todos los elementos descritos podemos concluir que este juego de barajas interpone figuras que evocan vicios y virtudes. Llama la atención el hecho de relacionar  alegorías europeas con figuras americanistas, vinculadas con el personaje del tarot tradicional que, en el fondo, denotan una actitud hermética. Para la presente investigación he revisado una gran cantidad de naipes de los siglos XV y XVI en diferentes bibliotecas, y ninguno de ellos sugirió un patrón iconográfico especifico para que el grabador novo hispano realizara este pliego de cartas. Cabe mencionar que existen varios juegos con figuras mitológicas semejantes a las alegorías europeas representadas en la baraja mexicana

Le agradecemos infinitamente a la buena amiga Laura Valencia Lozada por el acceso a su hemeroteca particular y así obtener esta invaluable información y difundirla a otros orientes.  

Fuente: Tulancingo Cultural

lunes, 14 de febrero de 2011

SINASTRIAS: El Amor... El Encuentro... Las Relaciones......

Siendo hoy el día de los enamorados, o del amor, o de el encuentro…qué mejor que escribir algo al respecto relacionado con la astrología. Por eso les comparto una nota mía que salió publicada ya hace tiempo al revista MEDIUM COELI

 

El Amor... El Encuentro... Las Relaciones......

¡Vaya tema! ¿Quién no tienen interés y curiosidad, por él? Puede que se pregunten por qué en una revista como ésta aparece el tema del amor. La respuesta es de lo más simple: ¡Porque el Amor es vida! Permanente presencia a la que intentamos comprender y descifrar desde todos los ángulos.

En esta sección mi intención es guiarlos a un mejor entendimiento del aporte que la astrología puede hacer al tema y por sobre todo abrirles “puertitas” que les faciliten el autoconocimiento y una mejor comprensión de sus vínculos.

Como hay mucho camino para recorrer y mucho para decir, decidí ir paso a paso, tratando de explicar con claridad y sencillez los distintos elementos y aspectos que entran en juego a la hora de producirse un encuentro con otro.

No es necesario ser astrólogo para poder aprovechar esta especie de cursito, basta con ser honestos con ustedes mismos y prestar atención.

Comencemos por la introducción......

Si algo tenemos en común los seres vivos es la pulsión ineludible al encuentro y el vínculo con el otro. No importa cuántas opiniones, juicios y prejuicios existan al respecto, lo cierto es que este tema ocupa una gran parte de nuestra vida. Es tema de libros, películas, conversaciones... Tema de anhelos, frustraciones, temores, ilusiones y desilusiones, esperanzas y sueños y... tema cotidiano pues miremos donde miremos allí estarán nuestros múltiples vínculos: Padres, amigos, compañeros, enemigos, jefes, subordinados, empleados, socios, hermanos, parientes, vecinos....

No todas las relaciones son de amor, ni todas aquellas en las que hay amor sentimos el mismo nivel (tipo) de amor.

En nuestro universo conocido existen dos principios opuestos y complementarios a los que se ha dado en llamar Masculino y Femenino (Yang y Yin entre los orientales). Por si solos nada producen, su fecundidad surge de su encuentro e interrelación y, es por ello que se buscan constantemente. Se atraen y se repelen, se funden y se diferencian, buscando una completud, una complementación que les devuelva a la experiencia de Unidad. Del mismo modo actuamos nosotros (seres vivos constituidos por esta polaridad).

Muchas son las leyendas que cuentan como en un principio formábamos una Unidad, no éramos hombres ni mujeres, sino ambas cosas simultáneamente. A causa de un ERROR (que muchos consideran que ha sido la sexualidad y otros la desconexión del verdadero Amor), nos dividimos, y desde entonces existimos en la búsqueda de esa “Otra parte” de nosotros a la que llamamos Alma Gemela.

Hay muchos que afirman que es posible que tengamos un alma gemela o varias según en cuántas facetas nos hallamos dividido. Una o muchas lo cierto es que en el encuentro con ese otro afín nos embarga una sensación de reconocimiento y plenitud.

Ahora bien ¿Siempre encontramos esa o esas almas gemelas?

En realidad no, no siempre; sí encontramos en cambio almas con las que podemos realizar un proceso de aprendizaje. El vínculo es el medio para que ese aprendizaje se cumpla puesto que somos por naturaleza seres gregarios necesitados de otros para ser y crecer.

Para los que creen en la reencarnación no encontrar a su alma gemela en la vida presente no es un drama puesto que ese desencuentro implica que cada parte está momentáneamente realizando un aprendizaje exclusivamente personal, para poder luego en otra vida reencontrarse ya más enriquecidos. Para los que no creen, carezco de respuesta, pueden llamarle destino, mala suerte, decisión de Dios...

¿Cuál es la utilidad o función de la astrología en este tema?

Del mismo modo que la astrología estudia las características, potenciales, necesidades, anhelos, posibilidades de un individuo, en un área denominada Sinastría (comparación de dos cartas natales individuales), estudia las características, potenciales, posibilidades de una relación.

Nos sentimos inexorablemente atraídos por ciertas personas y no por todas, del mismo modo experimentamos rechazo, enojo, temor, hacia ciertas personas, de modo en principio inexplicable. En todos los casos donde experimentamos intensas emociones existen relaciones de contacto entre elementos de nuestra carta y elementos de la carta del otro

Según sean esos contactos y los elementos participantes será el resultado de la relación y las distintas emociones y sentimientos que nos despierte.

El estudio de una Sinastría es un tema complejo y profundo que requiere de conocimiento astrológico, sin embargo podemos comenzar a interesarnos en él de un modo sencillo al alcance de cualquiera sin necesidad de dichos conocimientos.

 

Primeras aclaraciones imprescindibles

Hoy en día ya podríamos decir que se ha vuelto un hábito preguntar al otro de qué signo es. Lo que estamos preguntando en realidad es en qué signo tiene al SOL. Todo individuo astrológicamente está compuesto por diversos elementos de los cuales el Sol es uno.

Evaluamos los signos solares según nuestras experiencias anteriores con individuos de igual signo, al punto de prejuzgar muchas veces al otro sin darnos oportunidad de conocer a ese ser único. Las diversas informaciones sobre afinidades o falta de ellas en revistas, libros, publicaciones, son para muchos el único referente. Referente algo confuso y excesivamente sintético. A la hora de comprender la naturaleza, el exceso de simplicidad nos limita y conduce a errores, tanto como el exceso de complejidad. Busquemos un término medio....

Antes de sumergirnos valga aquí otra aclaración: existen distintos tipos de relaciones, no es lo mismo la relación Padre-Madre- Hijo, que la relación con un jefe, un amigo, un compañero de trabajo o una pareja Todos son vínculos, todos se van a encontrar reflejados en la comparación de ambas cartas, pero sus diferencias son muchas. Lo que resulta apropiado por ejemplo en un vínculo con un profesor, no lo es del mismo modo con una pareja. (¡¡aunque a veces encontremos parejas que se pone en el papel de profesores de nosotros!!)

Entonces, primer dato fundamental: ¡No somos solo nuestro sol, somos la totalidad de nuestra carta!

Eso sí, el Sol es muy importante pues es el centro consciente de nuestro ser, del mismo modo que el astro es el centro alrededor del cual gira todo el sistema.

Por ser consciente, nos permite darnos cuenta con facilidad que nos atrae o nos repele en otro, que queremos, con qué nos identificamos.

El primer paso entonces es aprender en qué elemento se encuentra nuestro sol.

 

Elementos

Todas las cartas están constituidas por cuatro elementos: Fuego, Aire, Agua y Tierra, en distintas proporciones y armonías. Cada uno de los doce sos signos Solares pertenece a uno de los cuatro elementos.

Aries, Leo y Sagitario pertenecen al elemento FUEGO.

Tauro, Virgo y Capricornio pertenecen al elemento TIERRA.

Géminis, Libra y Acuario, pertenecen al elemento AIRE.

Cáncer, Escorpio y Piscis pertenecen al elemento AGUA.

Los signos de Fuego y Aire combinan por regla general en armonía. Lo mismo sucede entre los signos de Tierra y Agua. Dos individuos que pertenezcan a un mismo elemento por ejemplo Fuego-Fuego, tenderán a un espontáneo entendimiento.

Para poder comprender esto veamos someramente qué tipo de energía representa cada elemento:

Los Signos de AGUA son pasivos, sensibles, emocionales, receptivos. Para ellos los sentimientos y las emociones son fundamentales al punto de determinar sus conductas, atracciones y repulsiones. Procuran preservar la vida, reclamando y brindando protección y estableciendo corrientes empática ante la necesidad y el sufrimiento, pudiendo armonizarse con los sentimientos de los demás.

Los signos de FUEGO son activos, extrovertidos, intensos. Viven en un estado de actividad muy excitada, e inspirada y mantenerse así les es crucial para sentirse bien y felices. Idealistas, expansivos, siempre les motiva o sus ideales o sus aspiraciones. Actúan con pasión, a veces con imprudencia e impaciencia otras con coraje e intrepidez.

Los signos de TIERRA son pasivos, prácticos, realistas. El mundo material y concreto, la supervivencia y la producción es para ellos lo más real y es lo que les motiva a actuar.

Buscan lo seguro, sólido, tangible, útil, realizable y también lo gozoso y lo que da provecho. Saben sostener y entienden qué es sostén con la misma naturalidad con que comprenden los procesos naturales.

Los signos de AIRE son activos, extrovertidos, comunicativos. La palabra y el pensamiento es para ellos tan real como la materia concreta. Las ideas y los conocimientos les motivan, también la curiosidad. Quieren entender, saber, compartir, comunicar, idear. La mente y todos sus procesos y facultades es para ellos lo prioritario.

Si se entiende esto queda claro por qué los signos de fuego armonizan con los de aire, ambos extrovertidos, activos, imaginativos. Así como los de tierra y agua armonizan entre sí dada su cualidad común receptiva, pasiva, sensible.

 

Veamos ahora brevemente qué necesita cada elemento:

Los signos de agua necesitan tratos sensibles con otras personas e intenso compromiso emocional con cuanto estén haciendo. Intimidad y empatía. Tiempos de silencio e introversión. Actividades y trabajos que les permitan expresarse emocionalmente con plenitud.

Los signos de fuego requieren compromiso con otras personas con metas y aspiraciones de promoción e inspiración, o con un tipo de trabajo que sea físicamente exigente y activo. Pasión, alegría, acción.

Los signos de tierra necesitan asumir deberes y obligaciones materiales, pues los desafíos para imponerse al mundo estimulan a la larga sus mejores energías y alimentan su necesidad de expresarse a través de la realización práctica. Sostén, seguridad y previsibilidad.

Los signos de Aire sienten la necesidad de una relación regular con otras personas de mentalidad afín. Compromisos sociales que les permitan canalizar la expresión de sus ideas, o un tipo de trabajo que les dé libertad y estímulo intelectuales. Información e intercambio.

Los dejo ahora para que digieran esta información y observen a las personas del entorno a ver qué descubren. Seguiremos en la próxima con más... mucho más.

© Ana Cuevas Unamuno